Educación Emocional ADULTOS

Educación Emocional: la educación para saber vivir.

heart-2095454_960_720Cuando en las charlas, seminarios o en consulta, trato con las familias temas relacionados con la educación emocional, qué es y qué no es, qué es reprimir y qué es gestionar, cómo se hace,… siempre surge el siguiente pensamiento (que sólo los valientes se atreven a expresar):

     “Ojalá nos hubiesen enseñado ésto a todos, y desde pequeños”.

No puedo estar más de acuerdo con ellos, y es por eso que dedico mi profesión casi en exclusiva a este propósito.

También porque creo que éste es otro claro ejemplo de la pescadilla que se muerde la cola: ¿quién empieza por enseñar a los niños a conocer sus emociones y sus posibilidades para que en el futuro sean padres/adultos que sepan educar a otros?

Desde numerosos centros educativos, ya se han iniciado diferentes propuestas relacionadas con la educación emocional de los niños. Como conocedora de algunos contextos escolares de diferentes niveles, orientaciones, lugares y metodologías, creo que, en general, las escuelas y los colegios necesitan un mayor soporte, preparación y supervisión en esta importantísima labor.

 ¿Por qué cuando se rompe una tubería llamamos al fontanero y cuando se habla de tratar las emociones de un ser humano no se llama al psicólogo…?  En fin… mi eterna disquisición…

La realidad es que el tema de las “emociones” (por mucho que intenten vendernos lo contrario) no se aprende en la carrera de maestro. Sin embargo, todos y cada uno de ellos, saben el impresionante relieve que adquiere en cada momento de cada día: nadie les enseña a “lidiar” con esos chicos que “parecen” pasar de todo, querer enfrentarse constantemente, “arrastrar” al grupo…

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La sensación de indefensión y presión que viven nuestros maestros hace que en lugar de educar mejor, tiendan a defenderse o a ponerse al mismo nivel que esos chicos, incluso enfrentándose de formas poco adecuadas con las familias. Esto, para grandes y pequeños, es desagradable y es un fracaso. No es un fracaso “escolar”: es “vital”.

De igual manera puede ocurrir en la familia, con el agravante de que es, en este ámbito, en el que el niño establece las bases de su personalidad: el tipo de vínculo y aprendizajes que tiene cada ser humano con sus padres (y éstos con él) determina el tipo de vínculo relacional que tendrá con las siguientes personas de su vida, incluyendo la relación consigo mismo.

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Es por ello por lo que me gusta cooperar con todas esas personas, ya, padres y maestros, desde ahora, de forma urgente. Somos modelos, referentes y vínculos esenciales para esos niños que queremos que, en el futuro, sean personas sanas, positivas, resolutivas en su vida y en sus decisiones, valientes y emocionalmente inteligentes. Personas que se conozcan y que reconozcan en su familia un auténtico núcleo de amor, aceptación y enseñanza. Personas que sabrán amar, aceptar y enseñar.

Mañana aquí, comenzaremos esta andadura hablando de las 5 cualidades indispensables que todos tenemos que conocer sobre nuestras emociones.                ¡Te espero!

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