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Trastorno por Déficit de Naturaleza

Fíjate que yo pensaba que igual tenía algo de ésto, porque con frecuencia siento la necesidad de ir a un bosque, o a la montaña o algún espacio natural. Siempre que puedo, intento “escaparme” (véase la connotación tan explícita de este término: necesidad de escapar) a algún lugar lleno de oxígeno, caminos, frondosidad y horizonte.20160327_132143bis

Pero resulta que no, que lo mío es algo “natural”, adaptativo. El ser humano siempre ha estado en profundo contacto con la naturaleza, a la cual ha amado y de la cual ha dependido, de ahí que se sienta atraído por ella, desarrollando incluso una inteligencia específica  (lo que Gardner identificó como “inteligencia naturalista”).

Desgraciadamente, el ser humano, en su supuesto camino de “progreso”, se está separando cada vez más de “todo lo natural”. Recientemente estamos escuchando comentarios acerca de este nuevo problema: el TRASTORNO POR DÉFICIT DE NATURALEZA (TDN).

Lo sé, puede parecer una broma, un nombre más “de moda”, un psicologismo de tantos,… Sin duda es una etiqueta, pero lo que para mí resulta interesante es que nos advierte acerca de una realidad observable y cada vez más frecuente: la desvinculación del ser humano con todo lo “natural” y todo lo que ello conlleva.

El término de ‘Trastorno por Déficit de Naturaleza’ realmente no fue acuñado en el contexto clínico. Fue el periodista Richard Louv quien, en el año 2005, propulsó in interesante debate con su libro “El último niño en los bosques”. En él recoge una serie de datos y de testimonios (de niños, padres, maestros, científicos, investigadores del desarrollo infantil, medioambientólogos…) que reconocen la amenaza que supone para las personas esa falta de naturaleza y el exceso de “pantallas”, planteando algunas las soluciones al respecto. https://cambiemoslaeducacion.wordpress.com/2015/01/31/entrevista-a-richard-louv-autor-de-last-child-in-the-woods-el-ultimo-nino-en-los-bosques/

El Catedrático de Psicología Ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) José Antonio Corraliza, define el TDN como:

“aquella situación en la que las personas viven una persistente desconexión de la naturaleza y todo lo que el contacto con la naturaleza conlleva”.

Corraliza aclara que las personas que se denominan así mismas “urbanitas”, por mucho que se consideren a sí mismas como tales, realmente no han tenido tiempo para adaptarse a las sobrecargantes condiciones de vida urbana, puesto que en las ciudades habitamos desde hace apenas minutos en comparación con la inmensa historia de la Humanidad”.

“Nuestro sistema nervioso aún no está adaptado a vivir en la ciudad, donde casi no existen elementos naturales, y se sobresatura”.

Los efectos de esa carencia de naturaleza, son sufridos por adultos pero son especialmente visibles en la población infantil: ansiedad, estrés, dificultades de concentración, irritabilidad, asma, aumento de miedos, falta de vitamina D… déficits que encuentran correlación con formas de crianza y desarrollo infantil alejadas de los entornos naturales (yo añadiría también, alejadas de los “tiempos naturales” para cada proceso, cada evolución, para el contacto…).

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Actualmente, la sintomatología y la epidemiología del TDN aún no están sistematizadas. A pesar de ello, sí hay evidencia científica de lo contrario: programas de reducción del estrés, de tratamiento de las depresiones, tratamiento de los problemas cardiovasculares y un largo etcétera, que incluyen actividades de contacto con la naturaleza, obteniendo efectos positivos significativos sobre el reequilibrio de numerosas funciones, físicas y psicológicas.

Así que, en esta ocasión, más como montañera aficionada que como psicóloga, no puedo acabar este post sin animaros a esta “terapia de naturaleza” con dos propuestas:

Una en Asturias, en una zona poco conocida todavía por gran parte del turismo, el PARQUE NATURAL DE REDES: http://www.parquenaturalderedes.es/

20160325_113224Y otra en Madrid (para los que viváis en la capital como yo), sin desmerecer a mi amada Cercedilla, quisiera recomendaros una vuelta por el PUERTO DE CANENCIA: http://www.sierranorte.com/reportajes/ficha.php?rut=4

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Ambas podéis realizarlas en familia, eligiendo eso sí, las opciones más adecuadas para vosotros (hay rutas de cierta dificultad pero también caminos y “sendas ecológicas” sencillas).

“Lo verde no es una moda, sino una necesidad fruto de la nostalgia, ya que el agua, los animales y la vegetación forman parte del ecosistema donde hemos tenido éxito evolutivo como especie desde hace miles de años”  (J.A.Corraliza)

 

1 comentario en “Trastorno por Déficit de Naturaleza”

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