Educación Consciente NIÑOS, Educación Emocional ADULTOS

Antes de hacer la lista a Noeles y Magos

Se aproxima diciembre… una época en la que, por regla general, tendemos a consumir más: regalos, restaurantes, ropa, eventos… Bueno, ahora parece incluso que noviembre sea el nuevo diciembre…santa-claus-2962586_960_720

Hace tiempo, en una Escuela de Padres que impartí, comenté con los asistentes la siguiente afirmación (disculpad porque ahora no he conseguido encontrar la fuente que consulté en su día):

 “Los niños influyen en el 74% de las decisiones de compra que se llevan a cabo en la familia”.

Esta frase no hacía alusión a la época de Reyes o de cumpleaños, sino al día a día: qué tipo de ocio, qué mobiliario, qué tipo de leche, marca de galletas o de salchichas, qué kétchup específico,…

¿Cuándo hemos empezado a considerar que dar a elegir según qué tipo de cosas a los niñis es un signo de consideración o respeto hacia ellos? ¿O realmente seguimos sus deseos para evitar los inevitables enfrentamientos padres e hijos? ¿Somos buenos padres por condicionar todas esas decisiones de compra…?

Cualquiera de los que me estáis leyendo, sabéis lo difícil que es organizarse económicamente. Hacer previsiones, controlar gastos, tomar decisiones difíciles, afrontar un gasto imprevisto… Es conveniente parar de vez en cuando a considerar si estamos ayudando a nuestros niños a que logren llegar a ser adultos capaces de lidiar con este tipo de responsabilidades.

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En mi familia, recuerdo con enorme cariño y gratitud, el día de Reyes. Realmente era un día muy especial para todos, grandes y pequeños. También recuerdo que algún año hubo (o yo así lo consideraba y lo considero) un exceso de regalos. Ahora, echando la vista atrás, identifico algunas de las claves de porqué era tan especial ese día para mí: la ropa o el calzado se compraba sólo hacía mucha falta, no obtenía “regalos” (juguetes, un capricho especial, etc.) salvo en mi cumpleaños o en Reyes y, por supuesto, cada vez que conseguíamos algo de esa lista de deseos, era disfrutado y celebrado con toda la familia.

Decimos alegremente que “los niños de hoy en día no valoran las cosas”. Incluso expresamos un “si es que los niños de hora lo tienen todo”, casi con condescendencia, como si fuese inevitable o como si no tuviésemos ningún tipo de responsabilidad sobre tal hecho.

Sé que hoy en día, más que antes, hay mucho de todo a nuestro alrededor. Eso dificulta enormemente nuestra labor como padres. Y MUCHO. Pero no por ello dejamos de ser protagonistas en este proceso y también sé que hay algunas pequeñas cosas que todos podemos hacer para lograr esa construcción personal responsable y consciente en nuestros niños:

  • No sustituir atención por regalos o por TV (ojo con la publicidad).
  • No chantajear con objetos para que hagan lo que deseamos.
  • No comprar muchos juguetes de golpe (la atención da para lo que da, y el valor se otorga a la cualidad, no a la cantidad).
  • Mostrarles otras realidades SIEMPRE: niños que no tienen apenas nada, colaborar juntos en donaciones, etc. Enseñarles a ser agradecidos cada día (de corazón, no solo con el “gracias”).
  • No premiar sistemáticamente con regalos, o comprar cosas porque se hayan esforzado en algo. Enseñarles el valor reforzante del esfuerzo en sí mismo (a su nivel): “¿cuánto te cuesta hacer los deberes y cómo te sientes cuando lo haces bien?”; “¡has conseguido el cinturón amarillo de karate con tu esfuerzo!”; “¿Te has dado cuenta de cuánto ayudas en casa? Te has esforzado cada día, me siento tan orgulloso…”

Realmente comencé este post con la intención de hacer una “lista de juguetes para cada edad” (tipo de juguetes según el nivel evolutivo, juegos, preferencias, etc.). Pero creo que, al igual que hacemos en consulta con las familias o en las escuelas de padres, no debemos empezar nunca por “dar pautas” y ya. No empecemos la casa por el tejado, como suelo deciros.

Sin duda, merece la pena una reflexión previa, que puede cambiar nuestras elecciones y, sobre todo, nuestra seguridad a la hora de educar: qué queremos realmente, qué nos mueve a comprarles esa cosa, ¿estamos interpretando bien lo que quiere y lo que necesita nuestro hijo?, qué miedos tenemos por ahí escondidos, cómo nos afecta la incertidumbre, cómo controlamos nuestros impulsos (guiados normalmente por el estrés)…

Respiremos hondo.

Sé que estas preguntas pueden parecernos un “agobio” más. Pensamos tantísimas cosas al día, que no nos queda a veces espacio para lo importante.  Os invito a tomar un papel y un boli, y acompañarlo de un café, un té o una cerveza. Y 5 minutos.

  • Piensa en algunos regalos de tu infancia (cómo llegaban, de quién, que hacías con ello…).
  • Ahora eres una persona adulta con poder de decisión propia. No tienes porqué actuar de forma totalmente igual a lo que viviste, ni tampoco hacer todo lo contrario (casi como forma de autoterapia, eso tampoco es bueno para los que te rodean).
  • Piensa en tu/s hijo/s. Los regalos pueden ser una muestra de cariño, pero para ningún ser humano son nunca “la principal forma de cariño”.
  • ¿Se te ocurre alguna actividad (no regalo) que pueda ser divertida para hacer juntos estas navidades? (si no se te ocurre ahora mismo, ya lo retomarás en otro momento).
  • ¿Sabes realmente que le gustaría tener a tu/s hijo/s? ¿Algo que realmente le pueda hacer ilusión? Ese tipo de cosas son especiales, y nunca son “varias”. Es diferente el capricho, de la ilusión.
  • ¿Podéis colaborar juntos con alguna campaña, ONG, grupo… al menos un día de estas navidades y charlar un poco sobre el tema?

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Lo sé, algunas o todas, de estas cuestiones no son fáciles. Si lo fueran sería un rollo y nunca nos podríamos dar cuenta de nada, ni crecer en ningún sentido ¿no creéis? La buena noticia es que son preguntas que permiten la “no-respuesta”; sólo la reflexión. Aunque te invito a que no las dejes sólo en eso, que no caigan en el olvido.

Sólo pondré una condición: destierra sensaciones de incompetencia, culpa, ansiedad, juicio…si ves que aparecen mientras reflexionas sobre todo ello. Ve más allá de todo juicio, pues eres mucho más que eso. Ahora mismo el pasado no está en tu elección, y el futuro no te pertenece. Elige ahora. Piensa ahora. Siente algo positivo sobre tí y sobre tu familia AHORA.

Y sí, definitivamente, también escribiré muy pronto el post de los juguetes. Pero antes, ya sabes, ese café o esa cervecita contigo mismo. ¿Te animas?

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