Educación Infantil y Crianza

Quitar el pañal y que no se nos “escape” lo más importante

Me resulta anacrónico contemplar cómo nuestra sociedad ha alcanzado logros científicos y tecnológicos de tanta valía y convive a la vez con un sinfín de mitos, falsas creencias y métodos educativos ancestrales… Mi trabajo como psicóloga siempre ha ido de la mano de la reflexión y la contrastación empírica en el “campo de batalla”. En esta categoría de EDUCACIÓN INFANTIL Y CRIANZA, hoy charlaremos acerca del Control de Esfínteres.

¿Qué significa quitar el pañal a un niño de una forma adecuada?

Por encima de toda una serie de cuestiones (de las que luego hablaré), significa RESPETAR EL RITMO DE DESARROLLO NATURAL E INDIVIDUAL DE CADA NIÑO. Por obvio que parezca, no a todos nos salieron los dientes justo el mismo día, no todos somos rubios, unos sacamos mejores notas en mates y otros en lengua y no todas las niñas tuvimos nuestra primera menstruación al cumplir exactamente los 13 años. Sin embargo, a la hora de quitar pañales, mucha gente sigue optando por ese tipo de medidas estándares alejadas de la realidad de cada niño y de cada desarrollo.

Quitar un pañal a un niño supone asumir que es autónomo para controlar sus esfínteres, no obstante, en lugar de medir esa autonomía, basamos esa decisión en mitos: que cumpla dos años, cuando llegue el verano para que si se moja no coja frío (cuando evidentemente, en verano cada niño tiene una edad, una capacidad,…), antes de que nazca el hermano (como si eso le hiciera madurar de repente), antes de empezar el colegio… A continuación iremos viendo qué pasos son adecuados y cuáles no lo son en este proceso y su porqué.

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¿Qué ventajas tiene quitar el pañal de una forma correcta a los niños y no improvisando o de cualquier manera?

Evitando caer en muchos detalles y tecnicismos, puedo afirmar que tiene todas las ventajas del mundo: escaso número de escapes, autoestima positiva para el niño, tranquilidad y refuerzo para los padres, ajuste escolar, asentamiento de la red neurológica y fisiológica del niño (para que no haya “recaídas”), prevención de los llamados trastornos de la eliminación (enuresis-pis y encopresis-caca)… En general, todas las ventajas que para un niño puede suponer sentirse apoyado, bien guiado y exitoso en este proceso importante para su vida.

Si es tan ventajoso, ¿por qué no goza ya todo el mundo de la información necesaria para llevarlo a cabo de una forma correcta?

Una vez más, la evolución tecnológica parece ir por delante de la evolución humana. Internet no tiene todas las respuestas ordenadas y claras (el exceso de información no nos está ayudando nada) y nuestras inseguridades, presiones  y miedos siguen guiando muchas de nuestras acciones y decisiones.

A su vez, muchísimos profesionales (médicos, maestros, enfermeros…) carecen de esa información, actualizada, completa y compleja, pero necesaria y ventajosa para todos.

En España, por ejemplo, contamos con un sistema educativo que “exige” (sin criterio psicobiológico alguno) que los peques lleguen al colegio sin pañal (es decir, entorno a los 2,5-3 años). Esto ha supuesto una considerable presión para los niños y para los padres (irónicamente, también para los propios maestros, prisioneros de este falso mito) y sus consecuencias obvias son constatadas día a día en la consulta.

A todo este cócktail se unen comentarios del entorno (abuelos, vecinos…) sobre si es o no bueno que nuestro hijo siga con pañal, con la consecuente crítica implícita hacia nuestro criterio educativo como padres y madres. woman-2775271_960_720

Cosas importantes que quiero que sepas acerca del Control de los Esfínteres:

1. Esta maduración no se consigue porque al niño se le quite el pañal y ya está, y vamos viendo a ver qué pasa, y suponemos que ya se irá dando cuenta… ¿Os imagináis que nos hicieran lo mismo con el carnet de conducir…? Dale un coche y…¡a ver qué pasa! A base de tortas, aprenderá ¿no?

El control de los esfínteres sólo se consigue si se logra una unión madurativa entre lo FÍSICO, lo COGNITIVO y lo EMOCIONAL (cuestión que, anticipo, suele ocurrir en el ser humano con el tiempo y una brevísima intervención por parte del adulto):

>> Los niños tienen que tener una cierta madurez fisiológica para que este aprendizaje tenga sentido (tamaño de vejiga, funcionamiento de esfínteres internos y externos, neurología, hormonas de regulación de la producción de orina…). Aquí el FACTOR HEREDITARIO cuenta (si nosotros o algún familiar tuvieron una madurez esfinteriana tardía, puede que nuestro peque también).

>> A su vez han de tener la capacidad mental que les permita comprender lo que les estamos pidiendo, para atender y darse cuenta de señales corporales internas, autocontrol…

>> Por último, deben percibir un entorno emocional de logro, de confianza, que les guíe en éxitos y dudas, en lugar de un ambiente de presión e inseguridad.

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2. Todo este complejo sistema que subyace al control de los esfínteres no puede alcanzarse en cuatro días, ni suele suceder antes de los 3 años de edad.

Si seguimos teniendo en mente la idea ancestral de que los niños deben dejar el pañal alrededor de los dos años, les presionaremos en este sentido y nos frustraremos todos. A veces oiremos testimonios opuestos (“tú a su edad ya no llevabas pañal”), pero esas historias carecen de muchísimos detalles (presión percibida por el niño, recaídas, consecuencias en el control nocturno…).

Las consultas de psicología, pediatría, neurología, siguen llenándose de casos que quizás podían haberse evitado de haber sido el respetado el ritmo madurativo del niño.

¿Podríamos imponer a un bebé que caminara a los 6 meses…? Lo cierto es que, por desgracia, podríamos, pero forzando obviamente sus límites naturales de su desarrollo y sufriendo toda una serie de consecuencias.

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3. Lo escapes son inevitables… ¿SEGURO? Por supuesto, si a un niño inmaduro le quitamos un pañal, obviamente los escapes están garantizados y serán numerosos. Sin embargo, cuando a un niño se le ha preparado un poquito, se siente seguro y es más consciente de su cuerpo, los escapes se reducirán a los primeros días post-retirada.

Lo que debemos preguntarnos los adultos es:

Si le quito el pañal ahora a mi hijo ¿Qué espero realmente que pase? ¿En qué estoy basando la decisión de quitárselo ya?”.

Es injusto y doloroso castigar, reprender y culpar a un niño por sus escapes o por su “falta de cuidado”, cuando el verdadero responsable es el adulto. ¡No olvidemos de que estamos hablando de niños de 2 o 3 años!

4. El control nocturno SIEMPRE ES POSTERIOR al control diurno. Hay personas que quieren deshacerse de una vez de los pañales pero cuidado, puede ser peligroso. Cuando estamos dormidos, la “consciencia” no funciona, por lo que debemos seguir poniendo el pañal al niño para dormir la siesta y para dormir por la noche, aunque durante el día ya no lleve pañal.

Si hemos quitado el pañal “de dormir” a nuestro hijo y comienza a hacerse pis cada noche, ningún tipo de refuerzo, charla, pegatinas… es efectivo. NO HAY CONSCIENCIA MIENTRAS DORMIMOS. Por eso es tan importante asegurarnos de que su cuerpo es capaz de retener mientras él duerme antes de retirar definitivamente ese pañal nocturno.

Esto no significa que vamos a poner y quitar el pañal sin criterio. Seamos claros y consecuentes: no hay que poner el pañal porque vayamos en coche (por si se mancha), o porque vamos a casa de alguien, o porque el niño lo pide para hacer caca… Lo ponemos para DORMIR porque el adulto sabe que en ese momento no puede “exigir” al niño que controle. (La madurez neurofisiológica irá apareciendo por sí sola y lo veréis con claridad).

¿Qué podemos hacer padres y educadores para ayudar a los niños en este proceso madurativo hacia este logro?

Sin duda, ACTITUD (con mayúsculas) y una cierta ENSEÑANZA. La paciencia, la constancia y la reflexividad siguen siendo los ingredientes principales. Y os aseguro que merecerá la pena. Algunas ideas:

1.Enseñarles de forma natural y progresiva el orinal (más cómodo al principio que el WC), creando una rutina diaria para sentarnos y ver qué pasa (no ir muchas veces al día al principio, tomadlo con calma). Por favor, que el pis no caiga de aburrimiento agotador: no pongáis el orinal fuera del cuarto de baño (ni en su habitación, ni frente al televisor) y no les tengáis sentados mucho rato en el orinal (un minuto a veces ya es un logro). Sentar en el ori a los muñecos, dejar que tengan “cierta” curiosidad cuando vamos los adultos al WC, leer algún cuento sobre el tema,…

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2. Fomentar la autonomía es clave. Controlar bien sus esfínteres, va a ser lo más difícil que pidamos a nivel autónomo a un niño. Que ayuden a vestirse y calzarse, que coman solitos con su cuchara, que ayuden a recoger, etc. Si sólo ponemos el foco en lo que a los adultos nos interesa en ese momento, el aprendizaje cojea. ¿Cuándo consideráis que vuestro hijo puede estar preparado para iniciarse poco a poco en este camino autónomo? Yo os recomiendo los 20-24 meses, dependiendo del niño, y siempre sin pensar en quitar ya mismo el pañal, sólo entrenar).

3. Ir siempre de menos a más y emplead bien el refuerzo positivo. No debemos hacer “retrocesos”, como quitarles el pañal y luego ponérselo, quitárselo a ratos, sentarles muchas veces en el orinal hasta que se cansan y luego no quieren ni verlo, etc. Id poco a poco, utilizando un momento concreto del día, y usando adecuadamente el “refuerzo positivo”: elogiando primero que se sienten para, más adelante, dar una pegativa, poner un sellito o chocar la mano si consigue salir un pis,… 2 consejos a este respecto: cuidado con elogios exageradamente efusivos (algunos niños se asustan) y no empleéis como refuerzo comida, chuches ni juguetes.smiley-1773987_960_720

4. Cuidad mucho los comentarios al respecto. Frases del estilo “Si por él fuera, se quedaba toda la vida con pañal”; “Le da igual”, “Cochino”, “En el cole no te dejan entrar con pañal ¿eh?”, “Hija ¿Cuándo vas a hacerlo bien ya de una vez?”, “Éste es un vago”, “Te he dicho que tienes que avisar, ya no sé cómo decírtelo…”. ¿Os imagináis todas esas frases, y todas las que no he puesto, rondando por la mente de nuestros niños? Obviamente, dificulta la confianza en sí mismo, en este proceso y en su entorno. Conviene también evitar la típica coletilla de “¡caca!” que empleamos cuando se llevan a la boca algo que no queremos o tocan algo sucio o algo que no deben (ojo, esto luego puede pasar también una facturilla).

¿Cómo sabemos que un niño, después de entrenar un tiempo sentándose en el orinal, está listo para dejar definitivamente su pañal?

Veréis que la receta es fácil y extraordinariamente lógica:

  • Cuando veáis que el peque hace “pis” todos los días en el orinal o WC (si el niño prefiere váter, por favor, usad siempre reductor de la taza y un abanqueta para que puedan subir y bajar).
  • Cuando observéis que su pañal permance seco durante bastante tiempo (unas dos horas y con cierta continuidad).
  • Cuando el niño haya logrado hacer caca, al menos algunas veces, en orinal o WC. El niño que no ha logrado “superar” el hecho de dejar caer sus heces fuera del pañal preferirá hacerlo en la braga o el calzoncillo antes que en el “vacío” del WC. Conviene superarlo cuando aún lleva su pañal y le sentamos a ratitos en el orinal/WC.

No esperéis necesariamente a que el niño sea capaz de pedíroslo. Si observáis los puntos anteriores, os daréis cuenta de que su cuerpo está “reteniendo orina” durante más tiempo y sabiendo dar la “señal de evacuación” cuando debe.

Eso sí, sed también respetuosos y pacientes con la retirada del pañal en sí misma: en un día tranquilo, afrontando los posibles y normales escapes con calma (nunca regañando) y fomentando su autonomía para que se cambie. Seguid respetando el pañal para sus momentos de siesta y noche, sin presiones ni comentarios.

Cuidado con la sobreexigencia: los primeros días o semanas tras la retirada del pañal, seremos nosotros, los adultos, los que le recordaremos y llevaremos a ir a hacer pis cada hora y media o dos horas.

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Para los que quizás no estéis familiarizados con el ámbito infantil, todo esto del pañal puede pareceros una exageración y un rizar el rizo. Os aseguro que me ha costado resumir en este post todo lo adquirido, aprendido y vivido en el día a día junto a cientos de niños y de familias, de educadores de grandes psicólogas.

Existen numerosas frustraciones e incógnitas relacionadas con este tema: atajar los escapes, tratar casos de estreñimiento, qué hacer cuando llevamos 3 meses sentando al niño en el orinal y no hace nunca pis, cómo gestionar en el aula estos temas, qué hacer si empieza a hacerse pis en la cama, el porqué hay tanta diferencia de un hijo a otro, qué hacer con la culpa que sentimos los adultos de no estar haciéndolo bien y no encontrar la forma…

Se trata de una adquisición que, a nivel neuropscicobiológico, es más compleja de lo que mucha gente cree. Si estás leyendo esto y eres madre, padre o educador y tienes dudas al respecto, puedes dejar tu comentario justo aquí debajo, transmitírmelas a través del apartado “contacto” de esta web o mandarme un email a ssimonpaul@cop.es

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2 comentarios en “Quitar el pañal y que no se nos “escape” lo más importante”

  1. Eres grande Susana!!
    Sigo usando con mis peques en el aula todas las pautas, consejos y conocimientos que me transmitiste, una suerte haberte tenido cerca en mi despertar como maestra. Gracias!!!!

    Me gusta

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