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En mi trayectoria como psicóloga, muchas personas me han pedido orientación, opinión profesional, consejo con preguntas del estilo “¿lo hago bien?” “¿tendría que…?” “¿sigo eso que he leído?” “¿tú qué harías?” “¿es este camino, o este otro?”

Todas esas personas seguro que, en primer lugar, se han preguntado todo eso a sí mismas, una y mil veces.

En la sociedad actual en la que vivimos, dominada por el ruido, la prisa, los resultados y la inmediatez, hemos ido abandonando un camino de crecimiento personal natural y necesario, olvidando la presencia de la sabiduría interior con la que cualquiera puede conectar. En su lugar, caemos en el exceso de buscar respuestas fuera de nosotros.

Esto es precisamente lo que más me gusta de mi forma de trabajar: poder facilitar esa conexión de cada uno consigo mismo y con lo que le rodea, sabiendo que ya está dentro de ti.

Y eso, es mejor que dar una respuesta ¿no crees?

Uno de los padres del mindfulness, el maestro Thich Nhat Hanh, nos muestra justo este mensaje, al invitarnos a cerrar los ojos, prestar un momento de atención total a la respiración, conectar contigo aquí y ahora y darte cuenta de que “Ya has llegado, estás en casa”.